Sus antecedentes familiares se sitúan en los años veinte.
Estos impresores que, por su prestigio, gozaron del favor de serles encomendada la impresión de sus obras por las Editoriales.
“Revista de Occidente”, bajo la dirección del filósofo D. José Ortega y Gasset,
“Revista de Derecho Privado”, dirigida por los hermanos Navarro de Palencia,
Librería y Casa Editorial Hernando,
y la obra del poeta Rubén Darío entre otras.
Soy impresor. Mi bisabuelo mi abuelo ya lo fueron, mi padre viene a diario por el taller. De ellos aprendí por igual el oficio y el amor a esta profesión. Es lo mejor que sé hacer en la vida, quizás lo único. No me importa, cuando me acerco a pie de máquina disfruto al ver salir los pliegos, a veces a horas poco habituales en otros trabajos.
En cierta ocasión me preguntaron en qué consistía una buena impresión: "Un papel impreso correctamente es el encuentro del conocimiento, el amor y la tecnología". En el taller, contamos con unas máquinas de prestaciones y tiradas impensables hace apenas unos años; sabemos que resultan imprescindibles para hacer frente a los compromisos de calidad y fecha de entrega en condiciones competitivas. Pero éstas resultan útiles, encuentran su razón, manejadas por nuestros técnicos que trabajan con la sabiduría, la ilusión y el esmero de una vocación bien aprendida.
Con la cualificación que otorgan el conocimiento y la experiencia, logramos realizar un trabajo preciso.


